domingo, 21 de diciembre de 2014

El daño


Lo supimos después,
sin tiempo para nada.

Porque tal vez la vida nos dio todo al principio
y seguimos buscando
un camino que nos lleve a ese lugar,
un puñado de polvo
que guarde el equilibrio suficiente
para no convertirse
en aire o en montaña.

Porque tal vez la vida no nos perteneció
y se fue consumiendo
como todas las cosas que hemos creído nuestras
y son parte del daño
que dibuja las líneas de la historia
derribando ciudades con sus muros.

Y de haberlo sabido
habríamos juntado nuestras manos
o mirado a otra parte.

Y de haberlo sabido,
habríamos mordido nuestros labios
sangrando en el amor
para dejar visibles las heridas,
o habríamos rezado,
o renunciado a todo para quedarnos quietos
y no cruzar los días que agonizan.

Es todo tan inmenso que no cabe en el llanto
y el dolor nos observa desde afuera.

Lo supimos después,
no hay nostalgia más grande que aquella del futuro.

Fernando Valverde
*Fotografía tomada de internet.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Sobre la tristeza


Wislawa saludaba a la tristeza
en cambio yo,
quiero vestirla y despacharla.
Decirle que muchas gracias,
limpiarle el sombrero
y cortar esa melancolía tan larga.

Comentarle que de ella
lo que más me gustó fue el silencio,
y esas lloviznas que ahogaban mis fantasmas.

¡A nadie debo más sino a ella
fiel tejedora de recuerdos!

Ahora que se va le empaco
una libra de insomnios
y dos libros de poemas.

¿Qué será de ella?
¿Qué será de mí sin su presencia?
Dime Wislawa,
¿cómo se despide a la tristeza
cuando uno mismo
es ella?

Tatik Carrión
*Fotografía tomada por la autora