lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Por dónde viaja la muerte?




Comiéndose qué muerto está ahora mi tumba?
dónde andará la muerte, porqué venas?
y mis gusanos, a quién los prestaría?
cómo iremos a hacer para un precio tan alto por tan poco...
ayer me dijo un carpintero que estaba afilando su martillo
y me encontré un clavo muy parecido a los que e usan
después del cirio y el sermón.
Ya he visto a mis amigos descansando a la orilla del camino  porque
les peso mucho.
Y qué mal organista, por Dios! No habrá un músico mejor?
Debe estar madurando el llanto de mi madre
y el llanto de mi esposa,
será cosecha cuando se abra el surco.
No será mucho tiempo el de la lágrimas,
irán cambiando el llanto por manojos de flores
y más tarde,
me cambiarán las flores por un solo responso,
cómo hieden las flores después de tres días!
y qué insípido un responso al oído de un muerto!
Dónde estaré cuando pregunten por mi para velarme? dónde?
ya me habré ido?
es difícil ser puntual con la última hora. Que me busquen, yo no estoy
escondido pro habrán de buscarme.
Vida mía, con qué ardor te persiguen! Será mejor echarse en un cajón
sobre el hombro y seguir caminando, como duele la vida pereguida
tan de cerca por tanto carpintero!

Óscar Hernández
*Fotografía tomada por el escritor Pedro Arturo Estrada, en casa del poeta Óscar Hernández en 2012.

lunes, 3 de julio de 2017

El amenazado

 
 
 
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. 
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. 
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. 
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, 
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, 
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, 
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? 
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. 
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se 
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. 
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. 
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. 
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. 
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto) 
El nombre de una mujer me delata. 
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
 
Jorge Luis Borges
*Fotografía tomada de internet

domingo, 8 de enero de 2017

Nunca llegó el verdadero y sabido nombre

 
El ave
que algunos llaman tiempo
se alargó en el desierto de los hombres
y cada mañana
se enredó en su ojos.
Trataron de construir
una palabra
Pero faltaron piedras:
Nadie pudo entenderse
desde entonces.
 
Luz Mary Giraldo
*Fotografía tomada por Tatik Carrión - (Amazonas Colombia)