la incertidumbre en los rostros
paseando las aceras prestadas.
He aquí la angustia
abriendo las cortinas
entre el pavimento
y la neblina de una madrugada.
Obstinada la vida

Aquí estoy una vez más
con el pulso repleto
de una verdad de musgo.
No hace falta llorar
¿de qué valdría?
es el mismo mapa
huérfano de amor y esperanza.
Lilia Gutiérrez Riveros
*Fotografía tomada de internet.
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