viernes, 18 de julio de 2014
El olvido del viento
Oye los quejidos de la sangre
Creciendo como la noche
En el rumor que lava el río
Oye la vieja osamenta de las palabras que tuerzo
Y estiro por escrito a lo largo de mis gritos
Oye estas palabras golpeando la madera vieja que soy
Yo palpo la corriente elemental del sueño
Y confundo el olvido del viento con los silbos
Alexander Buitrago
*Imagen tomada de internet.
jueves, 10 de julio de 2014
El pintor vigila al artista
Pintar paisajes
es darle ocasión al espíritu
hallar el fuego rozando la piedra
contra los sueños.
Sentir ahí, en el cuadro,
la ira de los complementarios.
En su estudio devoró el ocio,
hundió la mirada en los óleos,
se rio de ver en su imaginación
pasteles, sombras y relieves.
La humedad de la tierra
quedó en su corazón como
un gemido.
Es la obra que habla
sin sumar comentarios.
El pintor sabe
cómo el artista
se deja llevar con fuerza
por los colores.
Escucha a su poderoso volcán
cuando se ordena entre la mano.
EDWIN GUERRERO.
*Imagen tomada de internet.
martes, 8 de julio de 2014
Ascensión
Invadida por el aire
del páramo
danza el agua
la quimera
de pasos forasteros.
La bruma
redescubre el ritmo
de frailejones en sosiego
y el frío se pierde
entre mullidas hojas.
Mutante neblina
se hace juguete
en las manos de la niña
conjurando
el rugido de los pájaros
extraños.
Un sol de invierno
se sumerge en mi cuerpo
invitándome
a seguir el viaje.
Isabel García Mayorca.
*Imagen tomada de internet
domingo, 6 de julio de 2014
El sol desploma la transparencia sobre el campo
El sol desploma
la transparencia sobre el campo.
La enredadera con sus flores
clava silenciosa la lujuria en el aire
y el perro y el gato,
los más comunes de los comunes,
navegan la barca del sueño de los dioses
al vaivén de la tibieza.
El pasto más alto que existe sobre la tierra
pretende el cielo
intenta con sus manos deshilar las nubes
mientras, dos vacas, terneras aún,
rumian juntas la mansedumbre y el tiempo.
Es eterna esta felicidad
sin resquicio.
Nada parece poder atentar contra ella
ni la espina de Wilde
ni el ala de Juan, herida por el rayo.
Sin embargo, sin querer estas palabras
la visten con su sombra
cuando mi único deseo es nombrarla.
Pero es tan difícil escribir sobre la dicha.
Hasta la más perfecta palabra la opaca
con su niebla.
O no la alcanza.
María Tabares.
*Imagen tomada de internet.
miércoles, 2 de julio de 2014
AGUA
Agua fresca, manantiales divinos donde toda la calma del corazón
se pierde en un suspiro...
Rocío de agua abundante siempre de aguas cristalinas,
que derraman su hermosura,
cuando van saliendo de la montaña escalonada y fría,
hacia las colinas...
¡Oh! Aguas que corren al mismo son de mi sangre,
llevándose así no mas... el secreto de las ansias de mi carne.
¡Peligro a la vista! Es inminente, aguas que corren frías, o heladas
y con suerte.
Bocanadas de recuerdos y espumas que irán a parar al mar,
donde quizá muchos irán a nadar...
Sin saber del agua su procedencia...
Sandra Pinzón
*Imagen tomada de internet.
jueves, 26 de junio de 2014
Noche en Bojayá
Al sur del Darién
los hijos de la tierra
observan, respiran, se estremecen,
en una pequeña iglesia,
el miedo y la zozobra también.
Se quita el ministro de los hábitos;
tiene la cara pálida y fría.
De pronto... ¡Un estruendo infernal!
¡Decenas de voces
de mulatas como en parto
derrumban las paredes!
Fuego, lluvia;
Negros se vuelven los dientes,
de llanto se tiñe la brisa...
Una muñeca de trapo
en el altar...
Una puerta tendida en el suelo...
Lágrimas con olor a ceniza...
Árboles de selva húmeda...
Ríos en duelo...
Cuentan la historia
mientras llora un niño.
Omar Garzón
*Foto tomada de internet.
miércoles, 18 de junio de 2014
Donde me agarre la muerte
A la muerte no le importará venir un medio día
o al final de una tarde de trabajo,
no le importará encontrarme de rodillas,
suplicando,
o caminando por las calles pensando en tu ausencia.
No le importará si llueve,
y si corro y salto evitando los charcos;
la lluvia no dejará de caer sobre mi
ni sobre el mar.
Tal vez - si tengo suerte -
me encuentre desnudo,
bebiendo de unos senos;
tal vez se sonroje y decida irse esa noche
con las manos vacías.
No le importará si hago fila en el banco,
o en el cine,
o si estoy comprando flores,
no le importará si ese día cobré mi sueldo
y fui al geriátrico a visitar a mi madre.
Que va a importarle mi apellido
y mi profesión,
que va a importarle si mayo es un mes lluvioso
y si el invierno es una estación del alma.
Me gustaría que la muerte me agarrara
recostado en el tronco de un árbol
escuchando el crujido de las hojas
bajo el peso de la vida.
Sergio Antonio Chiappe Riaño
*Foto tomada de internet.
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