Oye los quejidos de la sangre Creciendo como la noche En el rumor que lava el río Oye la vieja osamenta de las palabras que tuerzo Y estiro por escrito a lo largo de mis gritos Oye estas palabras golpeando la madera vieja que soy Yo palpo la corriente elemental del sueño Y confundo el olvido del viento con los silbos
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